En amhárico, muke es árbol.
El café, antes de ser taza, es un árbol — un cafeto. La marca empieza ahí, donde empieza el producto.
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Sin barroquismos, sin historias raras, sin cuentos para no dormir. Café para extender el disfrute de cada taza.
De cada euro que gastas en un café, un 2 % llega al caficultor. El resto se pierde por el camino.
Una taza lleva entre siete y nueve gramos de café tostado. El kilo en origen se paga, en mercado convencional, entre dos y cuatro euros. El productor recibe una parte de eso — el resto se reparte entre intermediarios, exportador, importador, tostador y distribuidor antes de llegar a la cafetería.
No es una crítica al sector. Es una descripción del modelo. Lo importante viene ahora.
La oportunidad no es subirle el precio al cliente. Es hacer partícipe al cliente de un mejor reparto.
La oportunidad no es comprimir. Es dar luz sobre lo que pasa entre el cafeto y la taza.
Cada eslabón visible, cada margen sobre la mesa, cada relación directa que sustituye a un intermediario opaco, libera valor. Ese valor — todo él — se devuelve a origen. No como caridad. Como precio justo, como inversión en infraestructura, como participación del productor en un negocio del que históricamente solo ha sido la materia prima.


El café, antes de ser taza, es un árbol — un cafeto. La marca empieza ahí, donde empieza el producto.
A una hora de Adís Abeba. Donde nace Hana, donde empieza su ambición. El nombre lleva ese punto de partida dentro.
No es un país cafetero más. Es donde empezó todo. La geografía sobre la que se monta el resto.
No son visitas promocionales. Es trabajo recurrente, sobre el terreno, para entender — antes de prometer nada — cómo viven los caficultores hoy: a qué precio venden, qué infraestructura les falta, qué les ahorraría tiempo, qué multiplicaría su cosecha, qué necesitan sus familias.
Esa conversación es la que decide en qué se invierte. No un consejo de dirección en Madrid mirando un PowerPoint. Las prioridades las pone quien cultiva.
Parte de los beneficios de muke se reinvierte en origen sobre las decisiones tomadas allí: infraestructura comunitaria, herramientas de procesado, formación, lo que haga falta. La lista no la cierra Madrid.
Reservar ayuda a lanzar el proyecto. A quien reserva, le llega antes que a nadie.
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